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Esta sección presenta información actualizada sobre temas considerados como centrales en la gestión social de los Ecosistemas Forestales Andinos.
Manejo de bosques andinos
Se pueden agrupar las diferentes actividades de manejo de los bosques andinos según las siguientes categorías:
- preservación y conservación de partes altas
- restauración de zonas degradadas
- aprovechamiento sostenible del bosque
1. Preservación de las partes altas
El manejo de bosques en zonas altas de las cuencas hidrográficas se vuelve cada más prioritario. Se trata de reconocer la función ambiental de protección de pendientes y de provisión de recursos hídricos que tienen los bosques andinos. En este sentido, los planes de manejo de bosque deben tomar en cuenta estas consideraciones así como la normatividad (caso de los bosques protectores en Ecuador). Finalmente, es necesario subrayar que el manejo de bosque incluye también actividades de protección de fuentes, vertientes y ojos de agua mediante la reforestación o el cercamiento del lugar con el objetivo de evitar la contaminación (entrada de ganado) y mantener la humedad del lugar.
Se incluye en esta categoría la gestión de riesgos de incendios, quemas controladas y chaqueos. Se trata de mitigar la probabilidad de que ocurra un daño o pérdida y en el caso de los incendios forestales ocasionan la destrucción de ecosistemas y de la biodiversidad existente en el área afectada. A través de la gestión de riesgos de incendios forestales se busca establecer prioridades para el control efectivo y elegir acciones adecuadas para la reducción de la ocurrencia de los incendios de bosques nativos y de pastizales. Las medidas incluyen organización de brigadas, plan de intervención, herramientas, capacitación para controlar las quemas (establecimiento de fajas de protección).
2. Recuperación de zonas degradadas
La recuperación de zonas degradadas puede darse por restauración, reforestación y manejo de presiones.
La restauración de bosques puede darse por medidas silviculturales que permiten la generación natural como cerramiento de áreas y enriquecimiento con las mismas especies existentes en el lugar. Hay que tomar en cuenta que la generación natural es muy lenta con las especies andinas y que puede ser necesario introducir especies exóticas para ayudar a una restauración más rápida.
La reforestación o manejo de plantaciones es una práctica muy común en los Andes, con predominancia de plantaciones de especies exóticas. Sin embargo, en la última década también se han desarrollado programas de reforestación con especies nativas. Los resultados e impactos socio-económicos de tales programas de largo plazo empiezan a ser visibles (beneficios económicos y sociales). Las plantaciones de gran escala impulsada por el Estado están acompañadas de planes de reforestación siguiendo criterios y metodologías definidos, mientras la siembra de plantones por parte de comunidades rurales es mucho más aleatoria. Últimamente, los programas de reforestación buscan además de los beneficios tradicionales capturar carbono y ser elegibles dentro del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL).
El manejo de presiones hace parte integral del manejo de los bosques y asegura su protección. Incluye medidas de protección física así como incentivos económicos y la propuesta de alternativas económicas. Las presiones principales en las partes andinas son la ganadería, el avance de la frontera agrícola así como la extracción de leña. Las soluciones dependen de cada contexto y deben ser negociadas con los actores locales. Pueden incluir por ejemplo, actividades de reforestación (para la leña) y mejora de prácticas agrícolas y de manejo de ganado.
3. Aprovechamiento sostenible
En cuanto al aprovechamiento forestal es necesario subrayar que las especies que conforman los bosques andinos tienen bajo valor comercial y son básicamente para uso doméstico y/o tradicional. El aprovechamiento comercial maderable en bosques andinos está limitado por la baja tasa de crecimiento de las especies debido a los factores abióticos (clima, suelos, pendiente, humedad), y principalmente por la fragmentación del bosque. Sin embargo, en bosques más extensos y en buen estado existen volúmenes significativos de madera y se pueden encontrar especies valiosas como el cedro de altura y el roble, las cuales son aprovechables comercialmente; esto nos demuestra que los bosques andinos son aprovechables pero en menor intensidad que los bosques amazónicos. La herramienta central y requerida por las leyes del aprovechamiento de bosques es el plan de manejo forestal.
El aprovechamiento de productos no maderables (miel, plantas medicinales, frutos, pero también leña y carbón) sigue los mismos principios de aprovechamiento que lo forestal, en el sentido que se permite extraer una cantidad que no merme la capacidad del bosque. En la parte andina, hay pocos productos no maderables altamente rentables contrariamente a otras partes del mundo y son sobre todo para el consumo personal o el mercado local. En este sentido, no existen planes de manejo para aquellos productos.
